Thursday, July 15, 2010

Un día ... a la vez

Acá en Chile, los taxistas y los micreros (los que conducen los autobuses urbanos) pegan un cartelito cerca del volante que dice: “Dios es mi copiloto”. Yo les debo confesar que soy bien atea, pero que no me causa ningún tipo de urticaria el hecho de creer en Dios, sino que más bien una cierta envidia. No nací con esa facultad de tener fe y creo que a esta altura soy incapaz de construirla. Me parece una inhabilidad de mi parte.

Si creyera en Dios, yo preferiría que él fuera mi piloto. Es verdad que hay un poco de comodidad en mi postura, no lo puedo negar. Pero es que a veces hace tanta falta que alguien guíe.

La semana pasada vLan K StelLa nos escribió a raíz del post “la maldita paciencia”: “Yo estoy a punto de perder mi objetivo y tirar la toalla, y aunque he tenido el apoyoo de mis amigos para concluir mi carrera, he sentido últimamente que mi fuerza de voluntad esta agotada, yo sola me he autoboicoteado y también se que solo yo soy la única que puede rescatarme, y siento la necesidad de que una mano me saque de este hoyo donde me he metido”.

Todos necesitamos de esa mano de la que ella nos habla para creer ciegamente que nos llevará por el camino correcto y con la energía necesaria. Por otra parte, las mismas palabras de vLan K StelLa nos dan la clave: “yo soy la única que puede rescatarme”. Y sí, te pueden tirar salvavidas los amigos y la familia, pero la única que puede recuperar la esperanza eres tú.

Mi consejo: un día a la vez. Cuando uno está así de hundido lo único que queda es no ver hacia arriba y comenzar a agarrarse poco a poco para subir. Un brazo, un pie, después el otro brazo y el otro pie. A paso de hormiga. Centra tus metas en un examen, en un trabajo. No te pongas como objetivo sacar la carrera. Ponte el desafío día a día de cumplir con una responsabilidad. Así como los adictos. Porque la desesperanza y la ansiedad por el futuro tienen la misma cura cualquiera que sea la causa: empezar a ver la vida por pedazos y no como un todo que te traga.

misi pAnk

Wednesday, April 28, 2010

¿Sabes?


Te tengo una envidia grande…

de veras que estas gozando tu vida muy padre...

y te admiro porque te me haces una mujer

muy madura que sabes lo que quieres...

Que bueno que seas así...

y disfrutas vivir.....

Pues en su momento yo también he vivido una época padrísima,

asistido a grandes conciertos, y bueno como hombre, ya te imaginarás…

buenas experiencias... he disfrutado mucho también

comidas que es lo que me enloquece, y bueno ya estoy en otra época de mi vida y vivo otras cosas, como disfrutar a los hijos, un buen vino, una buena comida, un buen whiskey, un buen puro, en fin es otra época…

Pero aun creo que eres una persona independiente y eso lo admiro muchísimo. Es posible que hayas hecho algunos sacrificios pero quien no...

Quien no hubiera querido estar en otro lugar, en otra posición, con un amor que hubiera sido... Pero como dices, hay que vivir cada momento, sea bueno o malo y sacarle lo mejor

Es mas con solo haberme escrito lo anterior refuerzo la idea que tengo de ti y por eso me enorgullezco de poder considerarme un amigo tuyo.

Se que disfrutas mucho de lo que se te presente, un concierto, un paseo, una anécdota, en fin de todo y por eso me gustaría saber mas de ti.

Que tanto te gusta leer, que te gusta tomar? etc.

y también se que disfrutas estar mucho en convivencia con tus amigos que es algo invaluable.

Y aun con todo esto me dices que no te admire... por favor!

Y a todo esto agrégale tu belleza......

Pero en fin, quiero seguir siempre que se pueda, tener contacto contigo y comentarte algún tema que te guste...

Wednesday, February 03, 2010

Embriagánse!!!!

Hay que estar ebrio siempre.

Todo reside en eso: ésta es la única cuestión.
Para no sentir el horrible peso del Tiempo
que nos rompe las espaldas y nos hace inclinar hacia la tierra,
hay que embriagarse sin descanso.

Pero, ¿de qué?
De vino, de poesía o de virtud,
como mejor les parezca.
Pero embriáguense!!!

Y si a veces,
sobre las gradas de un palacio,
sobre la verde hierba de una zanja,
en la soledad huraña de su cuarto,

la ebriedad ya atenuada o desaparecida
ustedes se despiertan pregunten
al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj,a todo lo que huye, a todo lo que gime,
a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla,

pregúntenle qué hora es;
y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, contestarán:
“¡Es hora de embriagarse!

Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo,
¡embriáguense, embriáguense sin Cezar!

De vino, de poesía o de virtud,
como mejor les parezca.
Charles Baudelaire